" ES MEJOR ENCENDER UNA VELA QUE MALDECIR LA OSCURIDAD."

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La libertad es imaginaria





Mucho tengo que decir. Por eso callo.
Para que nada de lo que diga sea ocupado en mi contra.
Pero aún así no puedo escapar las tajantes lenguas que rompen mi boca.
Precisamente porque el silencio otorga.

Otorga las respuestas obvias, eso escucho.

Otorgan las respuestas que queremos escuchar, para los más soberbios, o los más ilusos.

Otorgan las respuestas que no queremos escuchar, para los mas orgullosos, para los que se excusan siendo victimas.

Otorga maridajes de los azules de arriba con los de abajo, entremezclando matices en desacuerdo, que aunque tozudos, se reflejan el uno al otro.

Los verdes tristes contra el paso del tiempo, que claman su tierra querida, para ver las brillantes del cielo sin que entorpezcan los rascacielos, sin que los ciegue una sola suela.

Los rojos densos con los marrones concretos, como un cocktail de furia arraigado al suelo franco que tienta por un sorbo solito, que será más que suficiente para la perdición mortal e ingenua, porque no, no sabemos lo que hacemos. En eso estamos de acuerdo él y yo. Pero que no me repita que fue concebido por obra y gracias del espíritu santo -que ya no me chupo el dedo, ni tampoco dejo que me los metan a la boca.- No me miento yo, ¿voy a creer en las mentiras del resto? ¡joeerr!

Otorga mi cuerpo entero a tu imagen y semejanza, porque seré lo que vos impones de mí. Seré para ti, lo que vos quieras que sea, lo que vos permitas, para parecerme a ti, y negar luego que es así.

Otorga mis cóleras encerradas en un grano de arena, sumergido, ahogándose.

Otorga mis palabras moribundas a la altura de la quijada, que golpean las miradas prejuiciosas.

Otorga mis desganadas emociones atrapadas en el torrente denso, que quiere huir por los poros, y ensuciarte en un cariñoso abrazo.

Otorga todo lo que proponga tu imaginación.

Otorga las respuestas supuestamente obvias.

Las respuestas con las que nos encarcelamos, con las que nos robamos personalidad. Las características que nosotros mismos tenemos que descubrir por nuestra propia cuenta, se ven hundidas en el fondo de una pila de escombros adjudicados por extraños, y porque se les viene en gana, es su justificación. Tratándose de adueñar de los caminantes libres, para pensarlos como semejantes, para nivelarlos a su sociedad permitida.

Por favor no derrumbes lo que estoy construyendo. No me arrebates el significado de mi silencio.

Necesito subsistir el borrón de mi cara, necesito ser, necesito ser, necesito ser quien quiero ser. No a los verbos que dejan caer entre dientes rígidos sobre mi cuerpo y sobre su ausencia, descaradamente. No a la figura deforme que me pintan desde un principio como en un rellene de colores en un libro de niños, como a la unión de puntos en cuenta consecutiva, que no juega sobre papel inocente sino sobre uno fríamente calculado. No a lo que crea el producto de tu imaginación. Por favor no.

Sin embargo, es mucho pedir, seremos siempre el producto de nuestra imaginación. Nunca seremos nuestro propio dueño, porque no nos pertenecemos. Porque la libertad existe y a la vez no.

Entonces lo vi, me detuve a mitad de camino y me devolví por arrepentimiento, no estaba lista. Subí las escaleras desde donde lo observé otra vez. Entre medio el corazón me interrumpía pidiéndome salir del pecho. Lo veo, lo veo, lo veo fijo, ahí sentado mirando hacia abajo el mp3 en sus manos. Me decidí, recogiendo valor del retumbe de la música en mis oídos, marcando bien las huellas de mis botas sobre la losa. Me aproximé tanto que reposé mi mano izquierda en su hombro derecho, me incliné lo suficiente como para sentir la esquina de su boca contra la mía, y fugaz. Mi corazón quedó tranquilo, caminó de regreso y muy en paz consigo mismo. Por haberle dejado encima la enorme ansiedad que me cocía cada vez que lo veía en el hall indiferente.

Así mismo lo dejé, construyéndome en su imaginación… yo más ligera, y él pidiéndome de lejos que vuelva.


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Como quien tira de una cuerda que se romperá,
Tirar, tirar, tirar, tirar, tirar...
Como sin darse cuenta rozar un poco más,
Los ojos aún cerrados para no afrontar
Que el aire es de cristal,
Que puede estallar,

En una esquina de su boca se dejó estrellar,
Como la ola que se entrega a la roca,

Ahora no estás aquí,
Ahora no estoy aquí,
Pero el silenció es la más elocuente forma de mentir.

En tu silencio habita el mío
Y en alguna parte de mi cuerpo habitó
Un trozo de tu olor,
En tu silencio habita el mío
Y en alguna parte de mis ojos habitó
Un trozo de dolor.

Ahora estás aquí,
Ahora estoy aquí,
Abrázame para que piense alguna vez en ti.

Que el aire es de cristal,
Que puede estallar,
Que aunque mis labios no hablen,
Te quiero devorar.

5 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

quizas vuelva por esa pasarela

Curiyú dijo...

Que hermoso bordado del amor y la impotencia. Pero el amor debe resistir, aún con esta presunta limitación de la libertad. Debe resistir.

La sonrisa de Hiperión dijo...

La libertad hay que emplearla... aunque no todo el mundo es responsable para ello...

Saludos y un abrazo.

julián dijo...

"Por favor no derrumbes lo que estoy construyendo. No me arrebates el significado de mi silencio", sentada y a distancia; te veo nadar... un beso cyn "Porque la libertad existe y a la vez no".

efa dijo...

gran destilada de prosa poética!
Saludos
efa

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